Le robo al tiempo lo que el tiempo me roba.
Abro el corazón para decir: camarada.
Bajo la luz con una tecla
y me voy por los pasillos a encontrarte.
Me detengo allí; en lo auténtico.
Calmo una sed inagotable.
Me desnudo cuando me gustas
y te ofrezco la eternidad
que no persigo.
Preciosas letras...
ResponderEliminarun placer pasar por tu espacio
Abrazos
Muchas gracias Clarita, son muy gentiles tus palabras. Yo también te leo, eres de mis preferidas. Un abrazo.
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