miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Alma y El Mundo.

EL mundo había reventado por mi sacos lagrimales. Días de dolorosa angustia retenían la cabeza peluda que pujaba por salir a respirarle  los ácidos a la centuria. Con el cuello sometido a la barbarie de la asfixia natural , pródigo del humanismo, me dio voto de confianza y abrió el pecho a los vencedores. Que gloria corajuda anunciaba en mi boca sus cálcicas timideces, aunque luego fueran una úvula entera de confianza. No había matemáticas que narrasen esta felicidad meándrica del camino. El mundo casi un desconocido para mí, relampagueaba otra vez de novedosas costumbres y constante aprendizaje. Ofrecía el reto a la muchedumbre de parir los llantos por extinguir lo viejo, para echar de una vez los miedos y aceptar el relumbre del juzgador de corazones. De él vino a la corola la ternura, despojando al alma de esos harapos que la sometieron con taimados grilletes invisibles, que ocultaban su valía. Ah el alma y el mundo, que dos cosas similares, que buen trueque de conceptos que binomio cuadrado perfecto. Sobran motivos para activar los sacrificios y tener presta la joroba del hombre nuevo que ha nacido;sin renuncias , sin pendejadas, sin malabarismos , ni empates complacientes con uno mismo. ¿ A quién nacer no le ha dado un desafío? Aun cuando inocentes somos un bulto de agua clara, hay mística y genética de gigantes, y como un escudo moral está el alma sin manchas ante las estocadas y arrebatos de la miserias humanas, esas pretenciosas implacables de la esfera, las del ego tumoral  que no anotaran los papiros de un Egipto maniatado entre judío y faraón. El mundo y el alma qué serían si divorciaran los caminos. El alma sin mundo el mundo sin alma; una fécula de legiones ahogadas en un mar estéril . Sin mérito se iría  este vertebrar la historia, a contar su naufragio al insondable espacio. Así hay almas sin alma hay mundos sin mundo, errantes en la oscuridad. ¿ Y qué harás ahora camarada? Tú que sabes de este nacimiento y has vendido tu alma pensando que ganarías el mundo. Que verdad hay en la luz de la aurora esta mañana, y en mi abrazo temerario, que cristinas caricias a mis ojos. Por esta leve cobija del amor, por esta alma que ya lucha y que  busca la integridad, para tener que ofrecer, me desprendo de mi mismo.Ya sin regreso, en el rostro giratorio.

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