mi patria es mi vida
mi pueblo es mi amor
Te respiro ciudad en la distancia
de mis huesos quebrantados:
EL bullicio de la calle familiar
las colas del pescado
el cerdo en la balanza
los viajeros que esperan con mejor suerte
en El Impulso
la maduración del plátano en el anaquel de la placita
diciembre
el sol de limón en las pieles brillantes de los caballos
sus pectorales responsables
las voces de los cocheros
en el fluido arterial de la gente que añoro.
Las vaquitas faldeando en el lomerío
los empinados papalotes
el torreón de la televisión
los héroes en feliz descanso bajo la hierba.
Y el anciano en el portal
con espejuelos oscuros
disfrazado
haciéndole un engañito a la muerte
que baja sin discriminación
a clavar la garra azarosa.
El humo del lechón cristiano
esquivando las hojas del platanal
despertando en la memoria
los muebles de la casa
la ronda de los niños en la escuelita
el carnicero bribón
el parlotear de las vecinas
la brisa que amable viene del río
a tocarle el rostro a mi madre.
De todo hay en este jarabe de la nostalgia
para abrigar en esta hora la esperanza
y regresar como siempre a las raices
sonriente y victorioso.