domingo, 14 de abril de 2013

Motivos


Me fui del baile haciendo círculos.
Mis piernas de adrenalina
corrieron la longitud de muchas noches
hasta encontrar la matrona de verdes tetas
que dio a Orishas y cimarrones
el fuego donde cocina  su filosofía la naturaleza.
Me fui al encuentro con el otro
entre los pájaros, bajo la lluvia, y los insectos sobre la tierra.
Escapé de la hipocresía de la modernidad,
de su arena teñida con sangre esclava
y su ego de innobles caracteres.
Bajo la piel me crecía la clorofila de la virtud que busca
la unidad con el universo
el sentido de vivir con el yo anulado como un cero
por la felicidad de los muertos y los vivos,
con apetencia de ser
alguna vez el aire.

sábado, 13 de abril de 2013

Palabra con ashé

No me siento a definir este conjuro
tejido en las rebeliones del espíritu:
escucho la palabra con ashé,
prédica de pólvora en la sangre heredada,
convocatoria del monte a la armonía
de estar en paz consigo mismo.
Yo no sé a dónde irá el flujo
pero me agrada el empuje.
Negro, déjala que te agarre
y te convierta en jaguar o en mariposa
que el miedo es la negación de lo inevitable;
la tesis absurda de dividir el pájaro en átomos
y el átomo del pájaro en otras pequeñeces
hasta demostrar siempre la misma duda.
No te embarques en falsas empresas.
Escucha la palabra con ashé.

domingo, 7 de abril de 2013

Oda a Hugo Chávez


“Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo.””

Pablo Neruda

Tú que nos aferras a Cristo
y por Cristo mismo nos convocas,
ayúdanos a hacer el milagro cotidiano de las olas
en la descalza latitud de Nuestra América.
Lanza tu grito de pájaro en vuelo
sobre los corazones altivos
como una lluvia de panes y de peces
para que caigan las costras de los ojos
y sea la luz de tu rayo justiciero.
Vengan tus manos de ferviente nazareno
a posar la bendición en la frente de los pueblos
gemelos a tu corazón,
que se alistan y se juntan como las estrellas del cielo
en la abierta llanura de tu pecho bolivariano.
Nútrenos con tus cantos triunfales y tus titánicos huesos
en los hospitales, en los liceos, en las universidades,
en las ciudades que levantas con pujante levadura,
en la tierra preñada por tu promesa decidida de justicia y felicidad,
en el agua y en el aire.
No nos falte jamás tu sonrisa de eficaces soles analgésicos
ni el jarabe sanitario de tus ojos que todo lo ven
ni tu palabra amorosa en cada rincón de la Patria
Porque eres de un oxígeno moral y necesario,
carbono de magnífica mixtura,
nitrógeno de alabanza y original historia.
Santificado seas Chávez por nuestros niños,
por nuestras madres , por nuestros padres, por nuestros viejos
En cada acto de vergüenza y dignidad que te recuerde
puro y natural como el Orinoco,
niño travieso, jinete de puño majadero
que no dejara quieta la espada de Bolívar,
cordero que se ofrece con gusto  por los pobres.
Sea para siempre tu legado de girasoles y verde pasto del paraíso,
de perenne rechifle obrero, socialista y antimperialista,
de hijo y de hermano probado de la humanidad.
-Neruda!, si es él: la pupila bicentenaria del pueblo,
el satélite Bolívar , el teléfono Bolívar, el pájaro Bolívar-.
Vuela alto padre bueno
y sopla fuerte como los vientos huracanados
por los siglos de los siglos. Amén. 





viernes, 5 de abril de 2013

Las catacumbas.

Hay que bajar hasta la raíz
a las catacumbas de la piel
donde las olas disputan
al tigre cebado de la muerte
los hijos de Ochosi.
Venían en la tiniebla más oscura, 
envueltos en sábanas de sal y de frío
preñando un dolor de ojos sordos y ciegos oídos, 
entre el vértigo y la mueca de los días
que volaban como voces de delfines.
Callado loar el del padre y el del hijo 
que se iban
a engrosar el tronco del Baobab
en un vómito espantado del destino
o en la tisis febril del fecalismo.
Negra cuenta de rosario sin hospicio
por las cómplices sotanas coloniales
el grillete bien pulido
ulcerando ulcerando ulcerando
el hueso que delata la sonrisa.
Mas aún, por los hoyos del madero,
alumbraban las estrellas infinitas,
dormitaba sosegado el cimarrón.

jueves, 4 de abril de 2013

El yacimiento de la raza.

Duerme un sueño milenario.
Fecundas fueron las horas de vigilia
cuando de un sólo machetazo
echaba diez cabezas del enemigo
al fogón de su garganta,
en una época de hombres que peleaban como fieras por la libertad
arrebatándole a la muerte la eterna semilla de la vida.

Abiertos ahora los caminos que nos unen
el guerrero tiene derecho
y guarda los cauris bajo las tapas de las órbitas
en aparente  reposo.
Nos advierte de los feudos modernos de la mentira
donde se desvirtúa -para robarlo- el yacimiento de la raza :
lumbre y legado del rayo
de piloso crecimiento en el rostro
que le ha hecho templo
en el útero de la montaña.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿Hoy quién es el cuenco?

¿Por dónde la mano milagrosa de la luz
penetra en la intimidad de nuestro pensamiento?
¿Acontecerá lo sobrenatural si imagino que son nada las circunstancias?
¿Seremos el único testigo de todo cuanto pasará?
¿Por qué no copulan como niños nuestras mentes osadas
y nos alzan desde la incertidumbre que es el tiempo
en la realidad presente?
Sospecho que han sido trocadas las variables.
¿Hoy quién es el cuenco?
¿La materia o el espíritu?

lunes, 1 de abril de 2013

Y también estábamos nosotros.


  Por Leonel Escalona Furones


Duaba
Al Turey llegamos en un camión siberiano, de los que bajan hasta el aserradero de Cayo Güín , los bolos que se cortan en las altas montañas de Baracoa. Alborotados por los maestros, con cantos y consignas revolucionarias, pasamos por el Porto Santo y no nos dimos cuenta. Caminaba mucha gente. El pueblo todo se había ido a  ver el desembarco. Se rumoreaba que también Almeida y Raúl estarían allí. A la derecha, desde el hotel hasta el obelisco, como un largo cinturón se extiende la pista del aeropuerto, y más allá,  la rala cortina de la caleta, el guao, y la mora. La mañana de aquel 1 de abril era linda y azul, y la brisa que soplaba con fuerza desde el mar nos ponía las pañoletas como banderas. En Maraví ya habíamos visto desembarcar a Calixto García el 24 de Marzo, en una cayuquita que creo pertenecía a la familia Rabí. Se le hizo al general de las tres guerras un pequeño monumento en donde, según confirmaron los historiadores, pisó tierra cubana en 1896. Noventa  y seis años después éramos unos pioneritos entusiasmados con aquellas escenas de barcos y mambises que tenían barba y bigote hecho con tizne de carbón. Como imaginamos, el obelisco de Duaba era más grande y a su izquierda se podía ver la desembocadura del río. La caravana toda se fue a esperarlos en la playa, que en ese extremo es gris y gravillosa . Nos dio tiempo comer algunas uvas ácidas y despojar al maquey de la carnosa almendra que se gotea en el suelo. Al rato, casi a las 9 de la mañana la gente gritaba: " ya vienen , ya vienen", y detrás de un pesquerito , vimos a un bote fletado de yareyes enardecidos, superando    lentamente la contienda de las olas: la goleta Honor que traía una vez más a las costas de mi tierra, al general Antonio Maceo y  a Flor Crombet. Con ellos corrimos hasta el monumento adornado con flores y racimos de coco y banderolas con los sagrados colores de la patria. Nos apilamos a lo largo de la calle que hizo la Revolución y que llega hasta ese punto de encuentro con nuestra historia. Sacábamos apenas las cabezas cuando pasó como un rayo una escuadra de jinetes que venía a darles la bienvenida. Allí estaba nuestro general, el glorioso general baracoense Félix Ruenes, junto a Almeida y a Raúl abrazando al que protestó y salvó la dignidad de los cubanos en Baraguá. Y también estábamos nosotros, los pioneros.