Atrás quedan dos lunas empozadas
una ilusión de gris encanto
que ha dejado en mitad del llanto
una lágrima atravesada.
Atrás queda la estocada
terrible del destino
la amarga espuma del vino
que corre por la espada.
Atrás queda destapada
una noche de esperanza
un aluvión una alabanza
de sudores empapada.
Atrás queda despelucada
en el rincón la escoba
y el alma buena en la alcoba
triste y desolada.
Atrás queda derogada
la ley del último adiós
esa nube que cruza en pos
de apagarte la mirada.
Atrás queda en la frente amada
la corona del suspiro
ahogándose en un respiro
lo que fuera llamarada.
una ilusión de gris encanto
que ha dejado en mitad del llanto
una lágrima atravesada.
Atrás queda la estocada
terrible del destino
la amarga espuma del vino
que corre por la espada.
Atrás queda destapada
una noche de esperanza
un aluvión una alabanza
de sudores empapada.
Atrás queda despelucada
en el rincón la escoba
y el alma buena en la alcoba
triste y desolada.
Atrás queda derogada
la ley del último adiós
esa nube que cruza en pos
de apagarte la mirada.
Atrás queda en la frente amada
la corona del suspiro
ahogándose en un respiro
lo que fuera llamarada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario