Déjame adivinar a esta hora
que no piensas en mí:
son tus palabras salvas para otro corazón,
ironía de alguna sonrisa,
medalla para el falso caballero.
Déjame adivinar a esta hora
que te olvidas de mí:
tus dos sicarios,
que no piensas en mí:
son tus palabras salvas para otro corazón,
ironía de alguna sonrisa,
medalla para el falso caballero.
Déjame adivinar a esta hora
que te olvidas de mí:
tus dos sicarios,
por
alguna fantasía
menos dulce y graciosa que la vida misma,
se tuercen a mis preguntas.
Déjame adivinarte a esta hora:
menos dulce y graciosa que la vida misma,
se tuercen a mis preguntas.
Déjame adivinarte a esta hora:
callado está el puerto,
secas las
hojas .
Nadie soy en tu memoria.
Nadie soy en tu memoria.
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