sábado, 13 de octubre de 2012

Acerca de un artículo de Frei Betto: Espiritualidad y Religión.


Parte Inicial
(Alfa y Omega)
Necesario es para muchos revolucionarios, leer reflexiones como esta que usted, querido Silvio, bondadosamente comparte con nosotros.Fue inevitable recordar,cuando era estudiante de medicina, un debate que tuve con un joven cristiano . Recuerdo aquella noche en la que perdimos el sueño tratando de persuadirnos. Qué podía esperarse de un creyente fervoroso (él) y de un apologeta convencido del marxismo (yo).Comprendí de aquella fructífera controversia dos cosas que luego ,con el decursar de los años, la vida me ha ido corroborando. Aunque ya sabía que el marxismo era una teoría científica de análisis sociohistórico, que proyecta un modelo de sociedad futura a la que denomina Comunismo Científico; me percaté que su metología tan  sólo  dibujaba el esqueleto de dicha  sociedad  desde un punto de vista netamente materialista.Siguiendo su lógica, observé, que con la abolición de las clases sociales, se lograría el hermanamiento de los seres humanos a través de un proceso de valorización y espiritualización , en el que la visión del Cristianismo jugaría un función protagónica. De ahí que me he planteado la tesis de que el Cristianismo es una de las bases más importantes de la espiritualidad del hombre comunista al menos en esta parte del mundo. Partiendo de que los valores que conquista para nuestra felicidad , la dialéctica del socialismo, son los mismos que a lo largo de los siglos ha predicado el Cristianismo.Sin embargo; con el transcurrir de los años, en una época donde el Marxismo a consecuencia de la involución del socialismo europeo, cayó en crisis como doctrina filosófica-ideológica, la historia nos demostró que la abolición de las clases sociales era tan sólo un principio para la valorización y espiritualización de una sociedad. En Cuba por ejemplo,con el recrudecimiento del bloqueo económico, aunque los principales medios de producción están en manos del pueblo, la insatisfacción de ciertas necesidades materiales suscitaron diferencias  entre determinados estratos de la sociedad con variable poder adquisitivo de mercancías. Esto favoreció la aparición de ciertos estereotipos de comportamiento que nada tenían que ver con los valores que  inculca nuestra sociedad. En un momento determinado nuestros científicos sociales hablaron de crisis de valores y luego de transformación en la expresión de dichos valores y nuestra tesis educativa se dirigió, en aquel momento crucial de la revolución, a fomentar e inculcar el valor de las ideas humanistas en la preservación de nuestra cultura y de la humanidad misma . De esta prolongada observación, comprendí que somos más que seres biosicosociales  o sociales. Yo diría que en verdad somos seres culturales y espirituales. Culturales en lo que respecta a las formas de expresar, proyectar y realizar el ser social en el medio geográfico ; y espirituales, en el vínculo afectivo que necesariamente se crea entre el individuo y su historia, entre el individuo y la cultura misma, entre el individuo y la naturaleza, entre el individuo y Dios. Al parecer, la profundización en el por qué de los significados sentimentales y vivenciales de la persona, está la clave para la conformación de una espiritualiadad. Martí decía: "ser cultos para ser libres" y para ello nos convocaba a colocar en cada Hombre toda la obra humana que lo antecedía, y por otro lado manifestaba que "el verdadero deber de un Hombre esta allí donde es más útil". Estas ideas son originariamente de la época de oro de la filosofía griega ; siglo IV- V a.c. Estoicas por conceptualización. Nos hablan de la importancia del conocimiento general y esencial de las cosas para obtener ese grado máximo de  felicidad al que se aspira: felicidad que guarda relación con la realización práctica del ser en el cumplimiento del deber vital.Y para nosotros, la vida espiritual comienza a partir del descubrimiento de este deber vital, de esta causa mayor que modifica la conducta y se convierte en un resorte de la existencia. De ahí que, el conocimiento lleva a la reflexión y la reflexión a la definición, a la creación de puntos de vistas y adopción de posturas  que nos obligan a una renovación constante en el mero ejercicio de la razón, y razón fundamentada en la comprobación del bien y del poder absoluto del  amor. No es el  hecho de vivir en sociedad lo que mas nos define, sino el modo en que transformamos la naturaleza para su beneficio y el beneficio de nuestros semejantes. La realización práctica en el tiempo de la persona muestra los móviles de su pensamiento, pero aun así, esos móviles pueden no estar sustentados en una espiritualidad, y este es uno de los retos mas importante del socialismo del siglo 21, hacer que esos móviles sean el resultado de una profunda reflexión espiritual, y para que esto ocurra tiene que haber una conciliación en el modo de percibir el mundo. Gracias a Dios, la evolución nos ha galardonado con ese extraordinario órgano llamado cerebro con sus capacidades para razonar y sentir, para prevenir y transformar. Cada día que pasa , cada año, cada siglo transcurrido, hemos ido modificando el medio natural con mayor conciencia de causa, con mayor conocimiento, y con mayores sentimientos de amor a nuestra especie y a la naturaleza. Nos hemos ido convirtiendo, sin romance alguno, en mejores seres humanos, a pesar de la colosal batalla que el hombre moderno libra contra las viejas doctrinas del Capitalismo, en su resolución de superarlas y de  generalizar definitivamente el Hombre Nuevo con la nueva espiritualidad que presupone serlo. Jesucristo  (el primer comunista) demostró con su práctica revolucionaria que se le puede concebir en condiciones  de sumaria pobreza material. Nos enseñó también cómo hacerlo. Es en él donde yo veo que materialidad y espiritualidad pueden convivir en armonía. La espiritualidad de Cristo está fundamentada en la absorción o encarnación vivencial de los valores éticos de Jehová  Dios, siguiendo un sentimiento que es en sí una lógica ,el Amor. Escribió el Apóstol Pablo que el  Amor de Cristo "excede todo conocimiento" por cuanto está en el campo espiritual a donde se accede por mediación de la fé. Yo no encuentro en la Biblia la negación de la materialidad del mundo, sino confirmación.  Sencillo, de la misma manera que existen límites para la cognocibilidad del universo,impuestos por la infinitud de la materia, mas allá de esos límites está  la posibilidad de que lo imposible sea. Por consiguiente la búsqueda de Dios comienza en el umbral de esos límites y es también una necesidad para el ser humano, que persigue satisfacer un  ideal de perfección ética que impone la vida misma. Por tanto anular a Dios, como  lo hacen  marxistas hipercríticos, es un error que cuesta tiempo y es además el primer paso hacia el dogma que no enseña esta filosofía. Todo fue relativo desde el nacimiento de Enstein. Relatividad demostrada en las observaciones hechas a la luz, y debemos aceptar nosotros los realizadores del socialismo del siglo 21 , la dualidad perceptual de la Historia. Dualidad que se concilia pacíficamente en Jesús, cuya manera de proyectarse como objeto y sujeto histórico , da evidencias de que la primera Revolución ha  de ocurrir primero en el campo espiritual o en el campo  ideológico de la persona y luego en los núcleos sociales inmediatos. No hay acceso a lo espiritual sino es por mediación de la idea, de la palabra. Fidel plantea que una "Revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas", y en verdad no ha habido una revolución que no haya sido precedida por transformaciones radicales en plano espiritual o en el plano ideológico. La Revolución comunista comenzó hace ya 2000 años y partió de la siguiente definición: Dios es Amor. Entonces sólo si  desarrollamos la espiritualidad del amor en la praxis social de nuestras vidas  avanzaremos en nuestra búsqueda de la felicidad plena . Obligatoriamente debemos partir de Jesuscristo quien no se equivocó cuando dijo: " Yo soy el alfa y la omega".


(tiempo para estudiar y reflexionar )
nota: este es un ensayo dinámico:que puede ser transformado en cualquier momento de reflexión del autor, por lo que sugerimos renovadas lecturas para ver los cambios.

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