Parte Inicial
(Alfa y Omega)
Necesario es para muchos revolucionarios, leer reflexiones como esta que
usted, querido Silvio, bondadosamente comparte con nosotros.Fue
inevitable recordar,cuando era estudiante de medicina, un debate que
tuve con un joven cristiano . Recuerdo aquella noche en la que perdimos
el sueño tratando de persuadirnos. Qué podía esperarse de un creyente
fervoroso (él) y de un apologeta convencido del marxismo (yo).Comprendí
de aquella fructífera controversia dos cosas que luego ,con el decursar
de los años, la vida me ha ido corroborando. Aunque ya sabía que el
marxismo era una teoría científica de análisis sociohistórico, que
proyecta un modelo de sociedad futura a la que denomina Comunismo
Científico; me percaté que su metología tan sólo dibujaba el esqueleto
de dicha sociedad desde un punto de vista netamente
materialista.Siguiendo su lógica, observé, que con la abolición de las
clases sociales, se lograría el hermanamiento de los seres humanos a
través de un proceso de valorización y espiritualización , en el que la
visión del Cristianismo jugaría un función protagónica. De ahí que me he
planteado la tesis de que el Cristianismo es una de las bases más
importantes de la espiritualidad del hombre comunista al menos en esta
parte del mundo. Partiendo de que los valores que conquista para nuestra
felicidad , la dialéctica del socialismo, son los mismos que a lo largo
de los siglos ha predicado el Cristianismo.Sin embargo; con el
transcurrir de los años, en una época donde el Marxismo a consecuencia
de la involución del socialismo europeo, cayó en crisis como doctrina
filosófica-ideológica, la historia nos demostró que la abolición de las
clases sociales era tan sólo un principio para la valorización y
espiritualización de una sociedad. En Cuba por ejemplo,con el
recrudecimiento del bloqueo económico, aunque los principales medios de
producción están en manos del pueblo, la insatisfacción de ciertas
necesidades materiales suscitaron diferencias entre determinados
estratos de la sociedad con variable poder adquisitivo de mercancías.
Esto favoreció la aparición de ciertos estereotipos de comportamiento
que nada tenían que ver con los valores que inculca nuestra sociedad.
En un momento determinado nuestros científicos sociales hablaron de
crisis de valores y luego de transformación en la expresión de dichos
valores y nuestra tesis educativa se dirigió, en aquel momento crucial
de la revolución, a fomentar e inculcar el valor de las ideas humanistas
en la preservación de nuestra cultura y de la humanidad misma . De esta
prolongada observación, comprendí que somos más que seres
biosicosociales o sociales. Yo diría que en verdad somos seres
culturales y espirituales. Culturales en lo que respecta a las formas de
expresar, proyectar y realizar el ser social en el medio geográfico ; y
espirituales, en el vínculo afectivo que necesariamente se crea entre
el individuo y su historia, entre el individuo y la cultura misma, entre
el individuo y la naturaleza, entre el individuo y Dios. Al parecer, la
profundización en el por qué de los significados sentimentales y
vivenciales de la persona, está la clave para la conformación de una
espiritualiadad. Martí decía: "ser cultos para ser libres" y para ello
nos convocaba a colocar en cada Hombre toda la obra humana que lo
antecedía, y por otro lado manifestaba que "el verdadero deber de un
Hombre esta allí donde es más útil". Estas ideas son originariamente de
la época de oro de la filosofía griega ; siglo IV- V a.c. Estoicas por
conceptualización. Nos hablan de la importancia del conocimiento general
y esencial de las cosas para obtener ese grado máximo de felicidad al
que se aspira: felicidad que guarda relación con la realización práctica
del ser en el cumplimiento del deber vital.Y para nosotros, la vida
espiritual comienza a partir del descubrimiento de este deber vital, de
esta causa mayor que modifica la conducta y se convierte en un resorte
de la existencia. De ahí que, el conocimiento lleva a la reflexión y la
reflexión a la definición, a la creación de puntos de vistas y adopción
de posturas que nos obligan a una renovación constante en el mero
ejercicio de la razón, y razón fundamentada en la comprobación del bien y
del poder absoluto del amor. No es el hecho de vivir en sociedad lo
que mas nos define, sino el modo en que transformamos la naturaleza para
su beneficio y el beneficio de nuestros semejantes. La realización
práctica en el tiempo de la persona muestra los móviles de su
pensamiento, pero aun así, esos móviles pueden no estar sustentados en
una espiritualidad, y este es uno de los retos mas importante del
socialismo del siglo 21, hacer que esos móviles sean el resultado de una
profunda reflexión espiritual, y para que esto ocurra tiene que haber
una conciliación en el modo de percibir el mundo. Gracias a Dios, la
evolución nos ha galardonado con ese extraordinario órgano llamado
cerebro con sus capacidades para razonar y sentir, para prevenir y
transformar. Cada día que pasa , cada año, cada siglo transcurrido,
hemos ido modificando el medio natural con mayor conciencia de causa,
con mayor conocimiento, y con mayores sentimientos de amor a nuestra
especie y a la naturaleza. Nos hemos ido convirtiendo, sin romance
alguno, en mejores seres humanos, a pesar de la colosal batalla que el
hombre moderno libra contra las viejas doctrinas del Capitalismo, en su
resolución de superarlas y de generalizar definitivamente el Hombre
Nuevo con la nueva espiritualidad que presupone serlo. Jesucristo (el
primer comunista) demostró con su práctica revolucionaria que se le
puede concebir en condiciones de sumaria pobreza material. Nos enseñó
también cómo hacerlo. Es en él donde yo veo que materialidad y
espiritualidad pueden convivir en armonía. La espiritualidad de Cristo
está fundamentada en la absorción o encarnación vivencial de los valores
éticos de Jehová Dios, siguiendo un sentimiento que es en sí una
lógica ,el Amor. Escribió el Apóstol Pablo que el Amor de Cristo
"excede todo conocimiento" por cuanto está en el campo espiritual a
donde se accede por mediación de la fé. Yo no encuentro en la Biblia la
negación de la materialidad del mundo, sino confirmación. Sencillo, de
la misma manera que existen límites para la cognocibilidad del
universo,impuestos por la infinitud de la materia, mas allá de esos
límites está la posibilidad de que lo imposible sea. Por consiguiente
la búsqueda de Dios comienza en el umbral de esos límites y es también
una necesidad para el ser humano, que persigue satisfacer un ideal de
perfección ética que impone la vida misma. Por tanto anular a Dios,
como lo hacen marxistas hipercríticos, es un error que cuesta tiempo y
es además el primer paso hacia el dogma que no enseña esta filosofía.
Todo fue relativo desde el nacimiento de Enstein. Relatividad demostrada
en las observaciones hechas a la luz, y debemos aceptar nosotros los
realizadores del socialismo del siglo 21 , la dualidad perceptual de la
Historia. Dualidad que se concilia pacíficamente en Jesús, cuya manera
de proyectarse como objeto y sujeto histórico , da evidencias de que la
primera Revolución ha de ocurrir primero en el campo espiritual o en el
campo ideológico de la persona y luego en los núcleos sociales
inmediatos. No hay acceso a lo espiritual sino es por mediación de la
idea, de la palabra. Fidel plantea que una "Revolución solo puede ser
hija de la cultura y de las ideas", y en verdad no ha habido una
revolución que no haya sido precedida por transformaciones radicales
en plano espiritual o en el plano ideológico. La Revolución comunista
comenzó hace ya 2000 años y partió de la siguiente definición: Dios es
Amor. Entonces sólo si desarrollamos la espiritualidad del amor en la
praxis social de nuestras vidas avanzaremos en nuestra búsqueda de la
felicidad plena . Obligatoriamente debemos partir de Jesuscristo quien
no se equivocó cuando dijo: " Yo soy el alfa y la omega".
(tiempo para estudiar y reflexionar )
nota: este es un ensayo dinámico:que puede ser transformado en cualquier
momento de reflexión del autor, por lo que sugerimos renovadas lecturas
para ver los cambios.
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