
Me fui del baile haciendo círculos.
Mis piernas de adrenalina
corrieron la longitud de muchas noches
hasta encontrar la matrona de verdes tetas
que dio a Orishas y cimarrones
el fuego donde cocina su filosofía la naturaleza.
Me fui al encuentro con el otro
entre los pájaros, bajo la lluvia, y los insectos sobre la tierra.
Escapé de la hipocresía de la modernidad,
de su arena teñida con sangre esclava
y su ego de innobles caracteres.
Bajo la piel me crecía la clorofila de la virtud que busca
la unidad con el universo
el sentido de vivir con el yo anulado como un cero
por la felicidad de los muertos y los vivos,
con apetencia de ser
alguna vez el aire.
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