el ciervo en la maleza, un monosílabo,
el niño de las preguntas sin respuestas.
Por los aires andaba como la flor burbuja
que soñaba mi abuelo, con la grieta y el escombro
de lo moderno en los ojos.
No sospechaba la genética maravillosa de la realidad,
las manipulaciones, las segregaciones, el látigo de Paulov.
Supuse que el gato era simple
y desperté quemado por la chispa de su boca.
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