el día de consagración de la justicia,
y nosotros los sin nombre,
los pescados en el baile,
los que tenemos la certidumbre tatuada como marcadura de vaca
y no permitimos que se lleve el aire los globos del recuerdo,
los que hicimos casa en el futuro de la mujer y del hombre,
los que creemos en la libertad por vocación y fé
en los hechos que nos han antecedido:
recibiremos el espíritu en la fiesta del tambor
y andaremos otra vez por la vida.
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