a César, Vallejo.
Úngeme isla el corazón
con aceite de coco y chocolate.
Úntame suave en la costilla
que sin opio me transita
un remolino cimarrón .
Pule el oro del dolor
con la sal del mar que copula
en las cavernas de tus costas.
Úngeme isla y luego toma
mi parábola de amor.
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