Para Antonio Herrada con cariño
Asimetrías1
en el verso. Asimetrías en el aire del
discurso2. Modulaciones de la palabra para encajar en nuestro
tiempo. Cálculo necesario, sutilmente transgresor. Búsqueda de la fractalidad
del árbol en su copa y su raíz. Hambre lógica del verdadero amor, que alguna
vez marchó hacia el horizonte tan sólo para demostrar su excelsa geografía; para
valorizarse en la individualidad y ganar la plena independencia del ser, renunciando
a cualquier paulovismo y control mental de las sociedades modernas. Sólo así los
entes de cambios defienden a ultranza la diversidad y el derecho a ser diverso.
No son ficciones las democracias del monopensamiento, pero en la carrera de
fondo prevalecen las asimetrías: las juventudes inconformes que moldearán la
época a su antojo. Aunque los tiempos se
resistan y hayan inventado la maquinaria que desflora en tempranía, y reduce el
liderazgo a un mísero complejo. Vanidad de vanidades juventud. Mira a tu pasado3;
la sufrida planicie recorrida es suficiente para energizar tu paso y agilizar
tu mano. Llénate del polvo del patio de la infancia, de los héroes familiares,
de la naturaleza inmediata descubierta, de las tristezas y felicidades
primigenias. No andarás como globo agitado por el viento. El viento no se
atreverá a mirarte como globo. Mirarás tú la bastedad del mundo, amarás lo que
desees, afianzarás tu reinado, definirás tus posesiones. Regresa consciente.
Quizás para entonces ya no encuadre un milímetro físico. Más en lo espiritual encontrarás
congruencias. Patea los espejismos; las imágenes que te repiten el discurso
merodeante y umbilical. Cruza como la luz el agujero más descuidado y siéntate
en un claro del bosque a meditar por qué la travesía. No hay fronteras, hay
invenciones, egoísmos fatuos. Afuera hay millones que esperan a que se abran
los cielos y resuenen las convocatorias. La mente abierta al mar, la mente como
el mar poderoso, abrazando la cintura de todos los continentes para que cruce
el semejante. Pero antes cruza tú. Atrévete
a salir de ti mismo. Demuéstrate un puente seguro. Si es que no
reconoces el domo invisible que intenta vincular tu sustancia, reducir la
asimetría, ajustar tu mansedumbre. No respondas con igual psicologismo. Ama al
sabio y corta los hilos de los tutores voluntarios. Despliega en su cara como
un pavo real la palabra de colores. Señorea en los sentimientos. Puja, duele,
sufre, escribe, que no falte corazón, ni el arco del pacto post-diluviano.
Enhebra desde el cerebro, por el cayado de la sangre, la imagen nítida y las
ágiles analogías. Se llenarán los ojos que buscan siempre la hermosura. Y la
hermosura traerá consigo las grandes epopeyas, los saltos necesarios hacia una
dimensión distinta, renovada, tolerante de
la humanidad. Asimetría para no aceptar el artificio. El pensamiento
presto a servir a la naturaleza4 y no lastrar el paisaje marino, ni
borrar la ruta del ave que estrecha las latitudes, ni arar las montañas de la
tierra. Asimetría para defender todas las especies de la tierra, para cuidarlas
como a hermanas. Nada podemos sin jardín. A esa magnitud se le canta, por esa
magnitud vibra la lira. Coexistir en armonía, construir sin tumoraciones,
alimentar la concordia, satisfacer las bocas abiertas sin necesidad, abrigar
los costales desnudos. No importa dónde o cómo has crecido. Lo que importa en
la hora crucial, ante los cercos en el aire, es el alistamiento por el nuevo
orden, y crear futuro. Crear sin ser enemigo de nadie. Moldear en paz la
arcilla, para que el arte vaya apagando al beligerante, juntando al rebaño como
el buen pastor, creando la asimetría. Llena las alforjas de la inteligencia de
esa libertad y espíritu, y andará la zarza inapagable. Alcanzarás todo lo que
tus manos se propongan porque no fuiste diseñado para el límite. El límite es
el tamaño de tu fe. Siquiera el tiempo, que no existe, puede obstaculizarte. No
pienses en qué hiciste ayer o harás mañana. Hoy el día demanda luminarias. No
se engode tu lengua con el narco de la muerte. No te anules. No te corrompas.
No caigas en desmesurados patetismos. Semilla será quien viva y trabaje con
honradez y honestidad, aunque el mundo musite a los oídos lo intrascendente.
Palmotéale frontal, haz la asimetría y prepara la honda. Que te vea de lejos
haciendo círculos en el aire, y que se trague la saliva de las catacumbas.
Imagina y no estarás solo. La juventud es de imaginar, de realizar los
imposibles. La asimetría es juventud:
la juventud que obra en silencio. La que no ha sido trillada, escogida para que
marche delante haciendo de bufón o de títere. La que ha quedado atrás, no por
miedo, sino por cierta transversalidad inherente. La que no se siente malograda
en un ápice y batalla desde una retaguardia vanguardista. Abran paso. A un lado
los descoloridos y menguados, los indecisos y psicologistas. Abran paso al
rostro joven e invariable del pueblo, al que carga la palma como una cruz o una
isla, al que se le posan palomas en el hombro. Abajo las sopas de palabras
insípidas, los discursos sin eco, la ordalía innecesaria. Ama y encontrarás
motivos. Para el que acierta en socorrer al ángel, sólo el amor importa. El
amor es de abierto y accesible patrimonio, y es allí donde la juventud revela
la mayor asimetría.
Bibliografía
1. Herrada
A. Asimetría. Holguín: ediciones La Luz, 2015. [citado Mayo, 2016].
2. Chaviano
D. Breves palabras a los lectores, en: Confesiones eróticas y otros hechizos.
Ciudad de Holguín: Ediciones La luz, 2015. [citado Mayo, 2016].
3. Castro
Ruz F. Discurso en la sesión de clausura de la conferencia internacional “Por
el equilibrio del mundo”, en: Las ideas son el arma esencial en la lucha de la
humanidad por su propia salvación. La Habana: Oficina de publicaciones del
Consejo de Estado de la República de Cuba, 2003.p.5-18. [citado Mayo, 2016].
4. Aruca
Alonso L. cultura y Medio Ambiente. Se puede vivir en ecopolis. Ciudad de la
Habana: Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre.14
(35).p.20-24. [citado Mayo, 2016].
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