domingo, 18 de agosto de 2013

Crónica de un día en revolución.

Este día tiene los ojos grandes
como llenos de asombro
y se ha vestido sin querer de bolivariano.
Este día tiene un grato sabor de patria
y sudores de un sacrificio voluntario.
Trabajo es la Revolución
y un canto sencillo y juvenil.
Que emoción este conjunto de marfil y de aluminio
de aceite y de caucho
que queda en la memoria de la obra magnífica.
Alli en la malla perimetral pinta mi hermana boliviana;
de Cochabamba vienen y de la Paz y de Valle Grande,
 estudia la petroquímica en esta universidad amorosa que es la vida revolucionaria.
Allí en el gimnasio esta mi hermano cubano;
pinta recordando al Camagüey donde juegan sus hijos
y Angola donde fue combatiente internacionalista.
Y allí   restaurando los tomas eléctricos
esta mi hermano venezolano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario