viernes, 22 de febrero de 2013

El retorno.





Cobró aliento el mito.
Los frutos acortaron la distancia.
La realidad metió los dedos en mi mente.
Sentí miedo de escribir
en los umbrales de la historia.
Renové mis huesos varias veces
para llegar.
Según las imágenes en la blanca masa del coco
muté menos que un manjuarí.
Antes de cimarronearme
estuve en el éter de la madre África
y en el perro que rayó los árboles
y robó la mieles de Oshún.
Me gustó esa metafísica eléctrica y antigüa
como las piedras de Uxmal.
La vida es algo más que una alegoría,
con ese espíritu retorno
resuelto a conquistar lo que un día
me arrebataron en la hoguera.

                                                

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