Yo el que afianza en la frente vigoroso poderío
y trasnocha en la piel las constelaciones del universo.
Yo el que antes fuera semental de las arenas del nilo
y aceite de adoración para Jehova.
Yo el que mira con odio el látigo
y lleva con mansedumbre en la cabeza la predestinación del trabajo.
Yo el que arranca a la tierra los bástagos de la ignominia
y siembra ,sin esperar al futuro, un mejor fruto.
Yo el toro de América, copulo con el sol y la luna
en relación armoniosa, como ha de ser.
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