El reposo fue crecimiento entre los brazos de la tierra.
Ha devenido en árbol la yema espiritual de la vida.
Los pies se afirman en la roca de Dios
y desde la frente se alza un sol justiciero.
Hay alabanza en todas partes
porque todo es alabanza.
El sol baja de la cumbre para coronar
a los que son santos.
Bajan en tandas como del cielo
y en el monte se transfiguran
para beber en los manantiales
la leche y la miel prometida.
Nada les es imposible
porque reina el espiritu de verdad y de justicia
y entonces como ya fue predicho
al arbol se reconoce por sus frutos
y los frutos dan luz de inefable altitud.
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