a la maternidad
Los escucho crecer en la fuente
mudos por decir
sordos por oír.
Imagino el llanto cruzando la soledad del cielo
los corazones amordazados por los satélites
el cariño marchitándose en la distancia.
Cruceros de huesos descalcificados bajos los meridianos
sin encontrar orilla
legando su destino a la monotonía de las olas.
La lengua se anuda tan sólo de pensar
cuencos vacíos
nubes estériles
hongos de humo.
Este es el Llanto.
Los escucho crecer en la fuente que da vida
haciendo valerosos giros por el acorde de los pálpitos.
Los puedo sentir desde la ignota dimensión
clarear mejillas
pulsar la adrenalina de las piernas
zambullidos en el pasto glorioso de mi pecho.
Martillo, y arena es la infelicidad
ante la pulcritud de la rosa.
Nave en la espuma
pájaros del aire en el nuevo canto
bésenme en los labios
hagan de mi barba trenzas de algodón.
Que este, este es su paraíso.
Preciosa. También puedes ponerlo en la noche bohemia. Los he leido todos!! Gracias.
ResponderEliminarGracias. Muchísimas gracias Tonet, con gusto.
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